![]() |
|||
|
|
|||
|
Resumen Ejecutivo
Para Centroamérica el sector porcicola es un sector potencialmente de alta sensibilidad, el consumo percápita de la región promedia los tres kilogramos por persona al año. Costa Rica es el país de la región que presenta indicadores más altos de producción y consumo y, a la vez, el menos dependiente por productos importados; en el otro extremo se encuentra Guatemala que compra alrededor del 40% de los 33 millones de dólares que importa la región en productos porcinos, el comercio intra-regional representa un 18% del total. El 57% del valor total corresponde a importaciones de embutidos y, un 33% en carne de cerdo sin procesar.
Centroamérica otorgó un acceso inicial, con cero arancel, a los Estados Unidos en carne de cerdo sin procesar de 10 mil toneladas, equivalente al doble de lo que exportó en promedio a la región. La desgravación total del circuito porcino se alcanza a los quince años, periodo en el cual cuatro de los cinco países podrán aplicar salvaguardia a las importaciones de carne de cerdo que provengan de los USA, siempre y cuando sobrepasen el disparador de volumen. Tres de los cinco países notificaron un arancel base del 15%, mientras que El Salvador y Costa Rica iniciaron su cronograma de desgravación sobre un arancel base relativamente alto, 40% y 47% respectivamente.
Estados Unidos en cambio desgravó en forma inmediata los aranceles para las importaciones de productos del sector porcino originarias de Centroamérica. Esto es lo que se conoce en el ámbito de las negociaciones internacionales como “trato asimétrico”.
El III Censo Nacional Agropecuario levantado en el año 2000 indica que existían alrededor de 1.5 millones de porcinos. La producción anual de carne a la canal estimada es de 82 mil toneladas métricas, esto implica que el consumo percápita de carne de cerdo es de 6.8 kilogramos por persona al año. El valor de la producción en el 2003 fue de 92 millones de dólares, equivalente al doble del valor de la producción de maíz amarillo duro.
La población directamente vinculada al sector porcicola, en fincas dedicadas a la producción industrial, bordea las 24 mil personas; mientras que indirectamente se benefician de esta actividad cerca de 50 mil personas.
Las importaciones totales de productos del circuito porcino han decrecido en los dos últimos años; de 4.8 mil Tm, en el 2001, a 4.2 mil toneladas en el 2003. Para el año 2003, las importaciones de carne sin procesar, en estado fresco, refrigerado o congelado fue de 1,676 toneladas (40% del total); de las cuales la gran mayoría de procedencia Chilena (1,303 Tm), seguido por Estados Unidos con un volumen de 169 toneladas.
En términos de carne sin procesar, las importaciones totales representan apenas el 2% de la producción doméstica.
Para el año 2003, el precio CIF (Costo, seguro y flete) de la carne importada en canales o medias canales fue en promedio de 1.27 dólares el kilo. De la información analizada puede identificarse que el precio de los USA es entre un 40 y 50% superior al precio de la carne de cerdo Chilena (en carnes sin procesar congelada de piernas, paletas y sus trozos), conclusión que tiene el riesgo de no ser del todo cierta debido a los diferentes tipo de cortes, y por ende valor, existentes dentro de la misma partida arancelaria (lomos, piernas, paletas, otros).
Las exportaciones de productos del circuito porcino han experimentado un crecimiento sostenido a partir del año 2000, alcanzando la cifra de 242 mil dólares en el año 2003; siendo el rubro de los embutidos el de mayor exportación y, Colombia el mercado de mayor colocación.
El Sistema Andino de Franjas de Precios para la carne de cerdo, si bien ha regulado los precios internacionales durante los últimos nueve años, no es lo que mas conviene al sector porcicultor Ecuatoriano dentro de un tratado de libre comercio. Un arancel base igual al techo consolidado permite mayor protección contra terceros que los aranceles variables del SAFP y, ante los Estados Unidos la posibilidad de aplicar aranceles en una magnitud igual a la mitad del arancel base en el último año del cronograma (como consecuencia de la aplicación de salvaguardia).
Debido a la alta incidencia del maíz y torta de soya en el costo de producción de carne, lo más aconsejable para el sector es vincular la desgravación al cronograma del maíz. Paralelamente, el sector debe procurar beneficiarse de los volúmenes contingenciales, de maíz y torta de soya, en forma tal que asegure no solo su desarrollo sino también su expansión acorde a las tasas esperadas de crecimiento del sector.
En caso de que los Estados Unidos soliciten volúmenes contingenciales para la carne de cerdo, lo más conveniente sería fijar estos en función de los promedios históricos de importación desde ese país, de no ser el caso, la tasa de crecimiento anual de los contingentes no debería ser mayor a la tasa de crecimiento proyectada del sector.
Quizás lo más importante para el sector porcicola y en general, es lograr establecer la posibilidad de aplicar salvaguardias una vez culminada la eliminación de aranceles. El organismo que tendría la potestad de permitirlo se constituyó y denominó “Comisión de Revisión Agrícola”, en el marco del acuerdo del CAFTA.
|
||
|---|---|---|---|